Los endocannabinoides son sustancias hidrófobas, característica que comparten los lípidos, por lo tanto, son sustancias lipofílicas. Sus efectos son transmisiones en sentido retrógrado, es decir, pasan de una neurona POSTSINÁPTICA a una PRESINÁPTICA, modulando de esta forma la transmisión neuronal.
De esta manera, los cannabinoides pueden controlar las células presinápticas activadas, inactivándolas y limitando la cantidad de neurotransmisores liberados, influyendo en el mensaje neuronal a todos sus niveles: TRANSMISIÓN, PROCESAMIENTO Y RECEPCIÓN.
Son sintetizados a demanda en el organismo, sin ser almacenados. Desempeñan un papel importante en el funcionamiento de la memoria, el sistema de recompensa, el metabolismo de la glucosa, la lipólisis, el equilibrio energético, entre otras.
Más de 400 compuestos activos se han extraído de la planta del cannabis, aproximadamente el 60% de estos son característicos y se denominan cannabinoides.
El componente psicoactivo es delta-9-tetrahidrocannabinol, responsable de los estados de euforia, relajación, experiencias sensoriales y la disminución del dolor.
Esta última es una de las razones por lo que el cannabis se usa actualmente como medicamento para tratar el dolor crónico, así como las náuseas y los vómitos causados por los tratamientos de quimioterapia y para mejorar la espasticidad de la esclerosis múltiple.






